domingo, 4 de diciembre de 2016


El periodo de adaptación.


El periodo de adaptación es ‘’ el camino o proceso a través del cual el niño va elaborando desde el punto de vista de los sentimientos , la pérdida y la ganancia que le supone la separación, hasta llegar voluntariamente a una aceptación interna’’.

El período de adaptación es un tiempo primordial y necesario que el niño necesita cuando se expone a un cambio significativo en su vida. El ingreso en la escuela, algo que los adultos podemos ver como un paso sencillo, es un cambio importante en la vida del niño, pues pasa de la protección y la seguridad que le proporciona el ambiente familiar a un espacio donde él es uno más y convive con otros niños mayores y más pequeños que él y  donde existen una serie de normas y obligaciones que debe cumplir y sufre la separación de sus padres,  abuelos… Que hasta ahora cuidaban de él.

Esta separación provoca en el niño distintas reacciones negativas, como por ejemplo:
  • -          Reacciones expansivas, el niño llora continuamente e intenta escaparse.
  • -          Reacciones depresivas, protesta débilmente, no se relaciona con otros niños y  no acude al adulto.
  • -          También el niño puede sentir un sentimiento de  abandono y ansiedad.

Estas son solo algunas reacciones que se pueden observar en los niños. En general todos los niños pasan por un periodo de adaptación , es un papel importante de las familias preparar al niño para la nueva aventura que supone el colegio, animándolo y contándole todas las cosas buenas que este cambio le aportará, pues en numerosas ocasiones los padres pecan de meterles un miedo innecesario al niño, pues son típicas frases como:’’ Cuando empieces el colegio ya no tendrás tanto tiempo para jugar’’ o ‘’ ten cuidado porque otros niños te pueden pegar’’… estos y otros muchos ejemplos predisponen al niño para un estado de alerta y descontento  constante que no le beneficia en nada. A la hora de despedirse de ellos en el colegio, hay que hacerlo con alegría y seguridad. También es importante no alargar las despedidas en el colegio, pero tan malo es eso como irse sin despedirse, porque en ese caso la sensación de abandono será aún mayor.

En la clase es bueno hacer actividades de presentación, para que los niños tomen confianza con sus compañeros y se sientan integrados, juegos en los que se les llame por su nombre, se pregunte por sus gustos… Estos tipos de juegos ayudan a que se sientan importantes sin dejar de ser uno más entre sus compañeros. Presentarles el espacio donde jugaran o las distintas funciones de los objetos dentro del aula ayuda también a que los niños no sientan el espacio como un lugar ajeno y que sientan que es un lugar que también les pertenece y donde pueden estar seguros sin estar bajo el amparo de sus padres.

Yo propongo hacer estas presentaciones poco a poco, iniciando a los niños en pequeños grupos, así si el aula es de 20 niños, se dividen a los niños en grupos de 5, quedando así 4 grupos de 5,  cada grupo vendrá dos días de la semana durante 3 horas, y el ultimo día vendrán todos juntos durante 4 horas, a la semana siguiente del mismo modo vendrán todos juntos durante 4 horas y la semana siguiente vendrán durante el resto del día. En mi opinión es mejor que los niños vuelvan a casa para la hora de la comida, porque esto les ayuda a tomar un descanso del ambiente escolar.

En casa es importante saber escuchar las experiencias del niño y saber valorarlas y premiarlas.

Si el niño quiere llevarse un juguete o alguna cosa de casa al colegio es algo normal y en mi opinión aconsejable en los primeros meses, esto les aporta seguridad y confianza, en mi aula hay un pequeño baúl donde guardar estos objetos, los niños saben que su juguete está ahí cerca de ellos y que lo recogerán al irse a casa, también lo utilizo como una herramienta, pues con ellos los niños pueden contarnos historias o hablar de sus sentimientos y experiencias de manera que beneficia su aprendizaje.

Con todas estas pautas yo observo como los niños avanzan y cada vez les cuesta menos la separación de los padres y entran corriendo a la clase.

Hay que tener en cuenta que no todos los niños son iguales, ni tardan lo mismo en adaptarse, tampoco todas las conductas son iguales en todos los niños.


Es un periodo en el que tanto padres como docentes tenemos que armarnos de paciencia y entender el periodo de cambio al que los niños se enfrentan.

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